TERAPIA GÉNICA:
CIRROSIS
La terapia génica se ha desarrollado como un método de
tratamiento de las enfermedades humanas basado en la transferencia de material
genético a las células de un individuo. La finalidad es restablecer una función
celular defectuosa. La terapia génica se basa en la combinación de tres
elementos clave, el material genético a transferir, el método de transferencia
y el tipo celular que incorporará dicho material genético.
La terapia génica en la cirrosis hepática está
enfocada fundamentalmente a la prevención de la fibrogénesis, y la estimulación
de la regeneración hepática. Muchas continúan en investigación en animales de
prueba.
Regulación del factor de crecimiento transformante b
(TGF-b).
La disminución de la actividad del TGF-b tiene como
resultado una menor fibrosis.
Se puede bloquear específicamente su efecto haciendo
que las células hepáticas expresen en su membrana una forma alterada del
receptor del TGF-b que no sea capaz de trasmitir la señal intracelular tras su
unión o disminuir su acción.
Envío específico a hígados cirróticos del gen del
activador del plasminógeno urokinasa humano (huPA) modificado e insertado en el
vector adenoviral (Ad-D huPA).
Activa mecanismos que inducen a la degradación del
exceso de matriz extracelular y estimula la proliferación de hepatocitos.
Reducción de la fibrosis, reducción en el número de células productoras de
colágena, un incremento de MMP-2 y regulacion negativa de la expresión de genes
de colágenas tipo I, III, IV y TIMP-1.
Aplicación del adenovirus recombinante AdMMP8, que contiene
el gen MMP-8.
La metaloproteasa de matriz-8 (MMP-8) puede ser
empleada para la degradación de exceso de colágena tipo I. Produciendo así la
reversión de la fibrosis.
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